21 años
México
Mi mamá vendía tamales afuera de la secundaría para pagar mi uniforme. Yo fingía no conocerla frente a mis amigos. Años después, cuando me gradué de la universidad, le regalé el título enmarcado y le pedí perdón. Me abrazó sin decir nada, pero lloró como nunca. Hoy vendo tamales con ella los fines de semana, y cada cliente que llega es un recordatorio de lo que ella hizo por mí.
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