15 años
Paraguay
Una vez, mi perro empezó a ladrar al rincón del cuarto, siempre a la misma hora. Le seguí la mirada… y había una sombra. Le hablé al aire, medio en broma: “Si estás aquí, vete en paz”. Desde esa noche, el perro duerme tranquilo. Yo no.
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Comentarios (1)
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hace 2 semanas
No creo que aquello que te visito fuera malo.
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