48 años
México
Ese día me llamaron para que recogiera a mi hija Regina, y aunque intenté mantener la calma, por dentro estaba temblando. Cuando la encontré en un depa en Playa del Carmen, con la mirada perdida, sentí una mezcla de preocupación y alivio. No la juzgué ni le dije nada en ese momento; solo la levanté, la abracé y la llevé a casa. Ahora muchos dicen que exagere 🫤
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