67 años
España
Hace ocho años enviudé y hoy vivo de mi pensión y de dos apartamentos que construí con esfuerzo. Mis hijos no saben que tengo una relación virtual con un hombre de otro país que me pidió vender todo y enviarle el dinero para “empezar una vida juntos”. Yo acepté… hasta que soñé con mi esposo fallecido diciéndome “ten cuidado”. Desde entonces veo señales que antes ignoré: él evita mis preguntas, se molesta si menciono a mis hijos y quiere todo a su nombre. Ahora tengo miedo de perderlo todo, pero también miedo de quedarme sola. Por eso cuento mi historia: necesito saber si alguien más ha sentido este conflicto entre la ilusión y la prudencia.