32 años

Perú

Estabamos durmiendo y veo vibrar su celular era un mensaje sobre el café, esa simple pregunta, fue el primer escalofrío ella nunca tomaba café simplemente por que no le gustaba. Pero mi alma, destrozada, necesitaba la certeza del fuego. Mientras ella dormía, con la respiración tranquila de una traidora, tomé su teléfono con manos temblorosas, su chat que nunca me dejaba ver. Y allí estaba, clara como el sol: una galería completa de fotos de ellos dos, sonriendo sin pudor en el mismo restaurante al que me había dicho que había ido "solo conmigo". Al ver la fecha de la última foto, de solo hace dos días, sentí que la verdad me desgarraba el pecho. En ese instante, supe que no había duda yo estaba enterrado bajo el peso de su mentira.

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