24 años
Perú
Mis amigas me prometieron una noche elegante y relajada, pero todo se desmoronó cuando, en lugar de un spa de lujo, terminamos en un bar temático de karaoke donde el licor barato corrió demasiado rápido. El caos fue total: una de mis damas de honor terminó llorando por su ex, otra discutía con el DJ por poner reguetón, y yo, riendo a carcajadas por el absurdo de la situación, me caí del escenario mientras intentaba cantar una balada. La verdadera tristeza llegó en el taxi de regreso, cuando mi amiga más cercana, visiblemente ebria, me confesó que mi prometido la había besado en la ultima fiesta, de pronto, el ambiente festivo se esfumó por completo, y mientras la noche terminaba en sollozos, me di cuenta de que mi despedida de soltera no solo había sido un desastre ridí***, sino el final de mi compromiso.