26 años

Colombia

Finalmente, me armé de valor para confesarle mi amor a Elvira en una terraza romántica, creyendo que teníamos total privacidad. Mientras le abría mi corazón con un discurso apasionado, noté que todas las mesas nos miraban fijamente. Justo cuando le dije lo mucho que la amaba, ella, roja de vergüenza, me señaló: mi declaración se había estado transmitiendo por el altavoz recién instalado a todo el restaurante.

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