27 años
Perú
Estudié finanzas porque mis padres insistieron en un "futuro seguro", pero cada día en la oficina me sentía vacío. Un verano, hice un viaje de mochilero por Sudamérica. En un pequeño pueblo andino, me ofrecí a ayudar a un artesano local. Mientras tallaba la madera, sentí una paz que nunca antes había conocido. Abandoné mi carrera, y aunque mis padres se decepcionaron, el día en que vendí mi primera pieza tallada a un extraño que valoró mi trabajo, sentí que por fin estaba donde debía.
0