16 años

México

El agua llega dos veces por semana, cuando escucho el sonido de la cisterna dejo todo y corro con los baldes, es como una carrera contra el tiempo, mis manos se agrietan pero no me importa, peor sería no tener nada que cargar, a veces, mientras lavo la ropa, pienso que la pobreza se parece a ese jabón gastado que igual hace espuma, aunque quede poco, seguimos intentando limpiar la vida.

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