15 años
México
Mi mamá siempre me decía que no me fuera a dormir enojado con ella. Que uno nunca sabe. Yo pensaba que exageraba. Un día discutimos porque no me dejó salir con mis amigos. Le grité que ya estaba harto, que no quería verla. Me encerré en mi cuarto y me dormí sin despedirme. A la mañana siguiente, ella no despertó. Un aneurisma. Así, sin aviso. Lo último que le dije fue que no quería verla. Desde entonces, cada vez que me peleo con alguien que amo, me obligo a arreglarlo antes de dormir. Porque ahora sé que uno nunca sabe.
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Comentarios (1)
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hace 4 mess
Por ello es que hay que pensar antes de actuar (en mi humilde opinión)
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