24 años
Colombia
Cada madrugada, al pasar por su balcón, el viejo de la esquina me silbaba el mismo vals. Era nuestro ritual. Ayer, el balcón estaba vacío. Hoy silbé la melodía hacia arriba, suave. Su viuda asomó, con lágrimas, y sonrió.
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24 años
Colombia
Cada madrugada, al pasar por su balcón, el viejo de la esquina me silbaba el mismo vals. Era nuestro ritual. Ayer, el balcón estaba vacío. Hoy silbé la melodía hacia arriba, suave. Su viuda asomó, con lágrimas, y sonrió.