27 años
Colombia
Tenía diecinueve y ella dieciocho. Nos conocimos en la biblioteca de la uni, siempre en la misma mesa del fondo. Un día salió lloviendo fuerte y ninguno tenía paraguas. Nos quedamos bajo el alero mirando cómo caía el agua, riéndonos de nada. De pronto se acercó más, me miró fijo y dijo: “¿Y si nos mojamos?”. Corrimos bajo la lluvia como locos, empapados en dos segundos. En la esquina de la calle nos paramos, jadeando, y sin pensarlo la besé. Fue torpe, con gusto a lluvia y nervios, pero el mejor beso de mi vida. Después seguimos caminando de la mano hasta su casa. Al día siguiente nos dimos cuenta de que ninguno había dicho “te quiero” todavía, pero ya no hacía falta. Ese beso bajo la lluvia fue el principio de todo lo que vino después.