34 años

Argentina

Confieso que me enamoré de una costumbre. Cada domingo, mi pareja hacía sopa “como la de su mamá”. Al inicio me parecía normal, hasta que entendí que ese era su ritual para no sentirse solo en la ciudad. Yo llegaba tarde del trabajo y ahí estaba: la olla hirviendo, música bajita y él probando la sal con cara seria. Un día falté y me mandó foto de la sopa intacta: “sin ti no sabe igual”. Desde entonces, los domingos son sagrados.

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Comentarios (1)

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hace 3 mess
Bueno es una costumbre Sana que se juntan en familia solo queda disfrutar
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