26 años

México

En el cole, mi amiga y yo nos pasábamos stickers en los cuadernos: caritas tristes, corazones rotos, gatitos con gafas. Un día le puse uno de un perrito diciendo “te extraño” en su mochila sin que viera. Pasaron los años, nos distanciamos por la uni y la vida. Hace poco la vi en un café de casualidad, nos abrazamos como si nada hubiera pasado. Al despedirnos, abrió la mochila para sacar algo y vi ese mismo sticker, viejo y descolorido, todavía pegado en el bolsillo de adentro. No dijo nada, solo sonrió chiquito. Yo tampoco. Pero ese perrito sigue ahí, como si el tiempo no hubiera borrado todo.

0
Siguiente

Comentarios (0)