28 años
Chile
Estaba revisando el celular viejo que mamá guarda en el cajón cuando vi que papá me había escrito un mensaje el día antes de que se fuera para siempre. Decía: “Hijo, cuando vuelvas de la uni, compramos ese helado de lúcuma que tanto te gusta. Te quiero”. No lo había visto nunca porque solia omitir a mi papá y justo ese día me quedé en casa de un amigo. Lo leí y me quedé sentado en el piso, con el teléfono temblando en la mano. No respondí nunca.
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