29 años
México
Una mañana le mandé un audio a mi jefe que claramente no era para él: me estaba quejando del trabajo, de él, del sueldo, de todo. Cuando me di cuenta, ya lo había escuchado. Me llamó a su oficina y yo iba temblando. Solo se rió y dijo: “Bueno, al menos fuiste honesta”. Ese día no me despidieron… pero nunca volví a mandar audios sin audífonos.
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Comentarios (1)
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hace 3 mess
Que vaina XD, no quiero imaginarme el revuelo de nervios de ese día
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