34 años
Argentina
Con mi esposa llevábamos años juntos, rutina pura: trabajo, cuentas, cansancio. Una mañana salí apurado y encontré una nota en el parabrisas del auto: “No te olvides que me enamoré de vos cuando no tenías nada. Hoy sigo acá.” No tenía firma, pero era su letra. Esa noche, sin decir nada, saqué una cerveza, nos sentamos en la vereda y hablamos de pavadas, como antes. No fue una charla profunda ni promesas. Solo risas.
2