49 años

Venezuela

Mi papá no me crío ni tampoco me dió su apellido, aunque le daba a mi mamá la manutención hasta que cumplí 18 años. Jure que yo no sería igual que él, porque lo más importante que era el amor y el cariño nunca me lo demostró. Un día me llamó mi medio hermano para decirme que mi papá había muerto, de verdad no sé que sentí, pero fue una mezcla de vacío y a la vez como de calma. No pude ir a su entierro y tenía más de 10 años sin verlo antes de morir. Ahora tengo tres hijos y me jure no ser como mi papá, trato de esforzarme cada día por ser el mejor padre del mundo. Quizás lo único le agradezco a mi papá es que por su desinterés me motivo a dar todo de mi para no parecerme a él.

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