28 años
Costa Rica
Todas las mañanas me preparo un café que nunca tomo caliente. Entre vestir a mi hija, buscar las llaves, correr al trabajo, el café siempre se enfría. Un día ella me preguntó por qué nunca lo bebo. Le dije: Porque prefiero que tú llegues a tiempo. Ahora, cada vez que lo recaliento, pienso que ese café frío es mi pequeña medalla invisible de mamá. ☕
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