39 años
Argentina
Nunca supe querer hasta que llegó Toby. Era un perro viejo que mi papá trajo “por pena”, rescatado de la calle. Yo decía que no quería mascotas. Mentira. Toby me esperaba cada noche cuando volvía molida del trabajo, aunque ya casi no veía. Cuando mi papá murió, Toby fue el único que no se movió de la puerta en días. Dormía ahí. El día que Toby también se fue, entendí que ese perro me enseñó a quedarme cuando todo se rompe. A veces el amor llega con cuatro patas y sin palabras.
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Comentarios (1)
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hace 4 mess
Magnifica historia.
El amor esta en todos lados si queremos verlo.
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