13 años
México
Mi mamá decidió que ese año no íbamos a comprar pavo, que lo íbamos a criar nosotras. Se llamaba “Pepe” y lo tratábamos como parte de la familia. Le hablábamos, lo alimentábamos y hasta dormía bajo la mesa del comedor. Llegó diciembre y mi mamá dijo que lo cocinaría así que yo y todas mis hermanas pequeñas dijimos que no y si hacia eso no íbamos a comer nada ,yo traté de convencerla de comprar uno ya listo, pero no quiso. Al final, el tío llegó y justo cuando estaban a punto de sacrificarlo, el pavo se escapó. Corrió por toda el patio y los cuartos, nadie lo pudo atrapar y nosotros lo ayudábamos a escapar, y al final… mi mamá no pudo. Terminamos cenando tallarines, y el pavo siguió viviendo con nosotros. Le pusimos “Don Pepe” y cada Navidad le poníamos su gorrito rojo.